El olfato goleador no se entrena; se tiene. Pierre-Emerick Aubameyang volvió a demostrar por qué porta el apodo de La Pantera en la máxima categoría del fútbol español. En un encuentro denso y disputado en el Coliseum, el delantero gabonés firmó una actuación de auténtico estratega para rescatar un punto clave en el empate del Deportivo de La Coruña frente al Getafe.
Un trabajo en la sombra frente a la zaga azulona
Durante gran parte del choque, Aubameyang vivió un partido incómodo. La férrea marca individual de Djené buscó anularlo lejos del área rival, obligando al atacante a reconvertir su rol. Lejos de frustrarse, el gabonés asumió galones en la fase de creación e incluso en tareas defensivas, cediendo el protagonismo en el remate a compañeros como Nsongo, Luismi o Quagliata.
Sin embargo, los delanteros de élite solo necesitan un parpadeo de la defensa rival para cambiar el destino de un partido. En el tramo final, cuando el cansancio apretaba al conjunto local, el ariete encontró el espacio justo entre los centrales para hacerse invisible.
Cinco goles en cinco jornadas: Las cifras de un delantero diferencial
La jugada decisiva llegó tras una conexión de altísimo nivel técnico. Yeremay envió un centro medido desde el perfil derecho que Aubameyang conectó con un testarazo perfecto: potente, picado y buscando el bote sobre el césped. Un remate inapelable para David Soria que selló el definitivo reparto de puntos y estuvo cerca de redondearse minutos después con un pase de la muerte que Eddahchouri no logró concretar.
Los números del atacante en este inicio de campeonato confirman su impacto inmediato:
Efectividad demoledora: 5 goles convertidos en sus primeras 5 jornadas disputadas.
Influencia táctica: Capacidad para arrastrar marcas y generar espacios para la segunda línea.
Liderazgo en momentos clave: Determinación para resolver partidos en tramos críticos.
El rendimiento de Auba impulsa al Deportivo a la zona tranquila de la clasificación en su retorno a Primera División. Su racha goleadora no solo otorga puntos, sino que marca la diferencia entre asegurar una permanencia placentera o afrontar una campaña de sufrimiento.

































